Cronicas Angelicales

viernes 30 de enero de 2009

Devotion - Devotion

Andariel baja su espada y yo lanzo mi ataque con todas mis fuerza, grito de desesperación, mientras mi espada va en busca de su objetivo, el corazón de mi hermano, las lágrimas no me dejan ver bien, pero se donde está él, se a donde tengo que dirigirme.

Mi espada perfora el corazón de Andariel, pero es tanta la fuerza de mi impulso que la espada atraviesa el cuerpo de Andariel. Seguimos siendo impulsados por inercia, el simplemente me abraza mientras viajamos por los aires.

Enojado, seco mis lagrimas en las ropas de Andariel, mi verdadero objetivo ve la acción, mi espada está lista, alineo mi espada, la fuerza del abrazo de Andariel ha desaparecido, ha muerto, comienza a desaparecer, me quedan pocos segundos, ahí está él. Mi último ataque, mi último objetivo, frente a mi, está Dios.

Se ha dado cuenta de lo que pretendo, pero he comenzado a elevarme al plano superior, no puedo dejar que esto termine así. Sin haber logrado mi venganza, sin vengar la muerte de tantos, sin vengar mi propia muerte. Lanzo mi espada, pues se que no voy a llegar a él. De pronto un rayo de luz me ciega, no siento nada más, mi cuerpo ha dejado de moverse, finalmente me he elevado. Si mi espada llegó a su objetivo no lo se. ¿Será que ese rayo de luz fue la destrucción de todo? o ¿El sigue gobernando sobre el Universo? Jamás lo sabré.

- Si lo sabrás – escucho una voz. Alguien ha entrado en mis pensamientos. – No he entrado en tus pensamientos – vuelvo a escuchar.
- ¿Quién eres? ¿Qué está pasando?
- Yo soy el Alfa y tu eres el Omega.
- ¿Alfa y Omega?

Finalmente, la luz ha comenzado a disiparse, y me encuentro en una habitación enorme donde una tenue luz azul me ilumina, no alcanzo a ver las paredes de la habitación, ni el techo o la fuente de luz, solo veo el piso en el que me sostengo. Escucho los pasos de alguien acercarse, trato de materializar mi espada, pero no puedo.

- Eso no será necesario – escucho de la misma dirección de donde se escuchan los pasos.

Finalmente, ante mi se presenta un ángel, su figura jamás la había visto, su espalda estaba rodeada de varios pares de alas, mismas que no podía doblar por la cantidad que tenía.

- Soy el Alfa – me responde.
- Y yo el Omega.
- Mi nombre es Metatrón.

Ahora lo entiendo, el es el Alfa, el fue el primero en ascender.

- Y tu el último – me responde.
- ¿Cómo es que...?
- ¿Leo tus pensamientos? Porque somos uno. Tu también estás leyendo mi mente en este momento.

Tenía razón, no movía sus labios, lo escuchaba en mi mente.

- ¿Qué ha pasado?
- Ascendiste, como debió haber sido al final de todo.
- ¿El final de todo?
- Así es, todo ha desaparecido, el universo como lo conoces ha dejado de existir.

En mi mente veo los últimos momentos de la batalla como si fuera un espectador más, me veo cuando me impulso contra Andariel, cuando le atravieso con mi espada, como volamos por los aires, como muere, como comienzo a desaparecer y por último cuando arrojo mi espada contra el Creador antes de desaparecer.

Creí que la imagen terminaría ahí, pero siguió, las manos del Creador bajaron a sus costados, finalmente mi espada termina por enterrarse en medio de su cabeza y finalmente cae hacía atrás con la fuerza de mi lanzamiento.

- Pero, no lo entiendo – le digo a Metatrón. – Creía que...
- ¿Creías que esquivaría tu ataque?
- Sí...
- El sabía que había terminado, su reinado había llegado a su fin, siempre estuvo marcado así desde un principio, los rollos de la Creación contuvieron la historia de su reinado. En el momento que obtuvo los rollos de la Creación, quedó marcado el día de su muerte. El aceptó su destino, pues quería el poder de la Creación mas que su propia vida.
- Los rollos de la Creación, tenían escrito que yo lo mataría.
- No es que dijeran que lo matarías, sino que serías tu quien terminaría con la Creación.
- Es decir que la Creación es un poder mas grande que Dios.
- La Creación hace a cualquier ser un Dios, pero la Creación es sabia y sabe cuando y como debe iniciar, continuar y terminar un ciclo y tu terminaste ese ciclo.
- Y tú lo empezaste.
- Tienes mucho que aprender, yo una vez fui el Omega, antes que el Creador gobernara el Universo, yo terminé con el Creador anterior y le di el poder al nuevo Creador. Es un ciclo que se repite una y otra vez. Ahora te toca a ti escoger al nuevo Creador y yo de volverme de nuevo en el destructor.
- No lo entiendo.
- Esa es la promesa de la Creación, tu y yo somos la Creación y la Destrucción, tu y yo somos el Alfa y el Omega. Es nuestra unión perfecta la que hace que exista el poder de crear vida.
- Y de destruirla también.
- Así es.

Por increíble que parezca, mi mente y espíritu están en paz, es como comenzara a comprender todo lo que estaba pasando, era como si mi historia ya la conociera.

- Eso es porque tú escribiste tu historia, así como yo ya he terminado de escribir la mía, ya estoy listo para que termine todo de nuevo, solo es cuestión de que tu lo comiences.
- ¿Yo escribí mi vida? ¿Yo escribí la creación, su existencia, mi existencia y la de todos los demás, así como la destrucción de todo?
- La Creación se enriquece cada vez más con las experiencias, nosotros mismos somos los que tejemos los hilos de cada ser de la Creación, incluso de nosotros mismo, tú has aprendido lo que tenías que aprender en este ciclo, que fue el entender el Amor. Dime una cosa ¿lo entendiste, comprendiste lo que significa?
- Por increíble que suene, siente que así fue.
- Entonces la Creación se ha enriquecido una vez más, es hora de volver a empezar, es momento de comenzar todo de nuevo. Ahora tu eres el Alfa y yo el Omega, por fin lo has comprendido. Todo tiene que empezar, los nuevos rollos de la Creación están listos solo hace falta que escojas al nuevo creador.

Un corredor de luces se encendió, Metatrón y yo comenzamos a caminar por él hasta llegar a un punto donde podía ver a dos seres flotando a un metro del suelo, mientras me acercaba pude reconocer quienes eran. No pude contenerme y salí corriendo a verlos de cerca. Estaban con los ojos cerrados.

- Han estado esperando el momento de tu llegada.

Ante mí estaban los dos seres de mi devoción, a mi derecha el demonio que cautivó mi corazón, a la izquierda el ángel que existió para amarme.

- Uno de ellos dos será el Creador, es momento que decidas quien será quien. – Me negaba a hacer algo así
- ¿Por qué tengo que hacerlo?
- Porque tu mismo lo escribiste, tu mismo has escrito tu historia, es momento que tomes esa decisión, es la culminación de tu trabajo - me era difícil creerlo. - Así es, créelo. Ahora, a quien escoges – extendió su mano señalando los dos seres amados frente a mi.

Finalmente comprendí porque había decidido este último reto al final de todo, era mi prueba para saber si entendí lo que es el amor. Llegó el momento de decir. Metatrón sacó un pergamino.

- Este es el nuevo rollo de la Creación, te lo doy para que se lo des al nuevo Creador, yo estoy listo ¿Y tú?

La pregunta retumbó en mi corazón y la respuesta salió de mi boca...

- Si... estoy listo para continuar.

Me puse en medio de los dos, de un lado la persona que amé, del otro la persona que me amó, llegó el momento de decidir, aunque la respuesta ya estaba tomada. Era momento de terminar lo que un tiempo escribir, ahora lo entiendo, del porqué escribí todo lo que escribí y del porque tenía que terminar así, la respuesta era clara. Es tiempo ya de seguir adelante... hoy así lo hago, de hoy en adelante, así será y estoy en paz...

sábado 24 de enero de 2009

Devotion – Resurrection

Llevando en su mano derecha un cetro de oro adornado por dos pares de alas extendidas, una hacia arriba sosteniendo entre ellas un diamante y el otro par de alas hacia abajo, sus ojos fijos sobre nosotros, su rostro sombrío, que hacía estremecerme y hasta me hizo temer.

Andariel me miró rápidamente para ver mi reacción, pensamos lo mismo, igual como lo fue antes, nuestras miradas se cruzaron y de inmediato se volvieron a fijar en el Ser frente a nosotros. No necesitábamos decir palabra, ambos sentíamos inseguridad y hasta miedo.

El Creador apuntó su cetro hacía nosotros y de pronto nuestros cuerpos dejaron de moverse, ya no eran nuestros cuerpos, ya no controlábamos sus movimientos, lentamente dejamos de sentir la gravedad y nuestros cuerpos comenzaron a flotar. Inclusos aunque nuestros ojos tampoco los controlábamos, nunca dejaron de ver al Creador. No se si sería para asustarnos o con que motivo nuestros ojos no se apartaban de Él.

Lentamente comenzó a acercarse a nosotros, analizándonos, inspeccionándonos, curioso de nuestra esencia. Quería hablar, gritar, pero no podía hacer nada. La impotencia y desesperación comenzó a dominar mi mente, lo único que me quedaba mío comenzaba a perder el control sobre ella. Siento los mismos sentimientos que Andariel y el siente lo mismo que yo.

De pronto esa fuerza que nos elevaba dejó de actuar y caímos al piso, la fuerza de nuestros cuerpos nos había abandonado también, el golpe contra el piso dejó aturdida mi cabeza. El dolor seguía siendo nuestro pero nuestras voces de dolor no pudieron salir. Caminó entre nosotros y nuestros ojos lo seguían en todo momento. Finalmente habló.

- Ya ha llegado el momento de terminar esta locura. Durante tanto tiempo tuve que cruzarme de brazos esperando a que llegara el momento justo de actuar. Ahora es momento de morir, no hay nada más por que luchar, no queda nada por que vivir, no queda nadie que recuerde la gloria o la derrota de aquellos que estuvimos este momento aquí, simplemente queda terminar esto.

De pronto un grito, por fin Andariel puede moverse. Yo también puedo controlar de nuevo a mi cuerpo, ambos nos ponemos de pie con dificultad, pues nuestros cuerpos se sienten como si estuvieran adormilados.

- ¡Deja de jugar con nosotros! ¡Si vas a matarnos hazlo de una vez! ¡Como lo dijiste termina de una vez! – Andariel extiende los brazos y las alas esperando que le asesten el golpe final - ¿Qué esperas?
- Yo no dije que iba a matarlos.
- ¿Pero dijiste que esto terminaba hoy? – le digo desconcertado, mientras que Andariel baja los brazos.
- En este mundo, en este Universo no queda nada más por que vivir, el final de todo ha llegado, el momento en que lo que fue dos ahora vuelva a ser uno.
- ¡Deja de hablar en parábolas! – lo interrumpe Andariel.
- No se han dado cuenta, todo esto ha ocurrido para que lo que debió ser uno y no lo fue, pueda serlo. Me refiero a ustedes, me refiero a mi.

Andariel voltea a verme con cara de desconcierto, pero yo estoy igual que él, no entiendo que tiene que ver con nuestro nacimiento.

- Es tiempo que terminen lo que han empezado. Es necesario que terminen la batalla por el siglo, son los últimos de su clase y son las últimas esencias del Universo. Los 4 jinetes han vuelto y todo ha terminado para los seres vivos. Es tiempo de que todo vuelva a empezar y para que empiece primero debe terminar.

Entonces lo entiendo todo. Recuerdo las últimas palabras de Lucifer antes de morir: "no esperaba que fuera a ser yo".

- Quiero saber algo – encaro al Señor - ¿Nosotros no fuimos los primeros ángeles que nacimos siendo dos de uno, verdad?
- ¿Tiene alguna importancia el que lo sepas?
- Si la tiene.
- En ese caso te lo diré. La primer guerra por el Siglo se dio entre dos ángeles que debieron ser solo uno. Los ancianos predijeron que para que el error se corrigiera lo que fueron dos tendrían que ser uno nuevamente, que la resurrección de mis primeros dos hijos se volvería a dar y cuando eso sucediera, sería el momento de enmendar el error de Luzbel y Metatrón.
- ¿Eso quiere decir que somos la resurrección de ellos? – pregunta Andariel, asustado por lo que acaba de escuchar, el miedo de haberse convertido en lo mismo que fue Lucifer aterraba a Andariel, pero el no escuchó las palabras que me dijo a mi. Yo era su representación y Metatrón habitaba en Andariel.
- Así es hijos míos. Los ancianos han dado la señal para volver a empezar todo y ustedes deben volver a ser uno, al morir uno el otro toma la esencia del caído. Es tiempo ya, que comience la batalla por el siglo.

En eso todo el cielo se oscureció, ninguno de los dos había iniciado la batalla por el siglo, todo lo controlaba Dios, desde un principio, desde que se enteró de nuestro nacimiento ha controlado la vida de todos nosotros, incluso de Lucifer, de todos los demonios y los ángeles, de nosotros dos, hemos sido sus juguetes desde un principio.

Las espadas aparecieron en nuestras manos. De nuevo la batalla por el siglo había empezado, pero ni Andariel ni yo queríamos luchar el uno contra el otro, el odio por la manipulación del Creador se reflejaba en nuestros ojos, solo quedaba un acción más que hacer.

Sin decir palabras Andariel entendió lo que intentaba hacer, o sería que yo entendí su plan. Levantamos nuestras armas y las perfilamos uno contra el otro, todo estaba listo para que nos convirtiéramos en uno.

- ¿Estas listo Andariel? – él hace una seña afirmativa.
- ¿Tú estas listo?
- Así es hermano, es triste que esto tenga que terminar así.
- Fue un placer existir contigo.
- Lo mismo digo Andariel – no decimos nada más. Andariel baja su rostro mientras las lagrimas corren por su rostro. No puedo evitarlo tampoco yo, las lagrimas nublan mi vista.

viernes 16 de enero de 2009

Devotion – Salvation

- ¡No! – escucho como Andariel grita de desesperación.

Corre hacia nosotros para evitar la trasferencia de la esencia del Cordero de Dios, pero es demasiado tarde para evitarlo, el poder del Cristo corre en mi ser. Trato de entender porque ha ocurrido esto pero no tardo mucho en obtener mi respuesta.

Ataque tras ataque de Andariel su espada comienza a quebrarse, anteriormente, solo rebotaba en mi, pero ahora es como si encontrara algo imposible de romper, al moverme, me siento mas ligero, la espada que traigo en mi mano no se siente. Puedo ver mas fácilmente los movimiento de Andariel, es como si todo fuera mas lento pero conservando todavía mi misma velocidad.

Finalmente la espada de Andariel llega a romperse en dos, furioso, arroja lo que queda de ella al piso y se lanza contra mi, sostenidos con las manos a la altura de nuestros pechos, nuestras caras llegaron a estar separadas unos cuantos centímetros una de otra, en los ojos de Andariel se veía esencia, su odio, su dolor.

Al ver el dolor en su alma, dejé de hacer fuerza y me separé de él. Andariel se veía más furioso que antes.

- ¿Por qué te detienes?
- Porque he visto tu dolor.
- ¿Cuál dolor? Ningún dolor es más insoportable que el sentir lastima de ti.
- Andariel. Se que el dolor que sientes es más fuerte que tu.
- Estás loco, yo no siento dolor, soy más fuerte que el mismo Dios, no puedo sentir dolor.
- ¿Y, Mizael? ¿No sientes su perdida?

Andariel, se detiene, duda un momento y lanza su puño contra mi cara, una y otra vez – ¡No menciones su nombre! ¡No te atrevas a pronunciar su nombre! – Finalmente se detiene al ver que suelto una lagrima. Me duele verlo sufrir.

- Yo se lo que es perder a un ser amado. También lo viví. ¿lo has olvidado? – baja sus puños.
- Todo lo que he hecho ha sido por él. Pero, se me ha salido de control. Todo se me ha salido de control. – Baja la cabeza.
- Hermano – lo tomo de la mano y nuestras miradas se encuentran, veo que está a punto de echarse a llorar. - Sentémonos, vamos a platicar.

Me hace caso, libera la fuerza de los puños y deja las manos relajadas. Volamos tomados de la mano hasta un desfiladero que ofrecía una bella vista, todo desértico, montañas muertas frente a nosotros, en el horizonte un cielo cubierto por nubes que dejaban pasar una que otra vez rayos de luz.

- ¿Qué ha pasado? – le pregunto a Andariel.
- Me prometieron que Mizael podría volver a los Cielos si peleaba contigo.
- Lo expulsaron por mi culpa ¿verdad?
- No, lo hicieron por mi, por el amor que yo sentía por él. Pero, me fueron envenenando con ideas que todo esto había ocurrido a causa tuya y de tu amor por aquél demonio.
- Andariel, pero, ¿Por qué volverte contra los Cielos y destruir a todas las legiones de ángeles?
- Como te dije me siento perdido, consumido por un odio sin razón.
- Y ¿Por qué has cambiado tu forma de sentir?
- Tú me cambiaste. – me dice mientras me ve tiernamente. – Al darme cuenta que nunca deseaste ningún mal contra mi o Mizael. Creía que te odiaba por una estúpida idea, creía que Mizael ya no me amaba, que por eso te estaba ayudando. Me volví loco al ver que murió defendiéndote.
- También lloro su perdida.
- ¿Lo amabas? – me pregunta con inseguridad.
- No Andariel, mi corazón ahora está dividido por dos seres a los cuales amo por igual, Mizael significa otra cosa para mi, siento amor por él pero no igual como lo siento por mi demonio y por mi ángel.
- Ahora lo entiendo, Mizael no te protegía a ti, me protegía a mi.
- Nos protegía a ambos hermano.

Un largo silencio se extendió y no dijimos nada más, finalmente Andariel se recuesta y yo hago lo mismo.

- Lo siento hermano – me dice Andariel mientras observa las nubes. – me equivoqué.
- No hermano, no pasa nada, se lo que estás pasando, siento lo que sientes, seguimos unidos y más ahora que nuestros corazones y esencias vuelven a estar conectados.
- Creía que hacía lo correcto, pero lo único que hacia era equivocarme una y otra vez. Hacía mas daño pensando que hacía el bien y al final solo pensé en mi ser y en nadie más. Me olvidé de lo importante de mi existencia.
- Lo importante aquí Andariel, es que has entendido la vida y has reconocido a quienes te rodean, dejaste de ser unidad para volverte comunidad.

Las palabras se convirtieron en recuerdos que compartíamos con nuestros corazones, nos quedamos viendo las nubes, los minutos se convirtieron en horas y el día pasó a ser noche, mientras compartíamos recuerdos tomados de la mano.

De pronto, un trueno cruzó el cielo, cuando la luz desapareció una figura flotaba encima de nosotros, Andariel y yo nos pusimos en guardia. Lentamente la figura comenzó a bajar, yo podía distinguirlo a cierta distancia, sabía quien estaba sobre nosotros. Andariel forzaba su vista pero no se dio cuenta, hasta que el ser hubo bajado mas y llegara a ponerse frente a nosotros.

El cuerpo de Andariel se tensa, saca su espada y se pone en posición defensiva. Lo tomo del hombro, trato de calmarlo.

- Lo que era uno se volvió dos, lo que nunca debió ser dos – dijo el recién llegado con una voz ronca y profunda que resonaba en el aire a gran distancia – lo que ahora es dos, tiene que ser uno, lo que uno fue, uno tiene que ser, el alfa y el omega son uno y solo uno.

La figura dejó de hablar, el Señor de los Cielos, el creador de todo estaba frente a nosotros.

viernes 5 de diciembre de 2008

Devotion – Locura

Andariel suelta un grito, suelta su espada, da un par de pasos hacia atrás y cae sobre sus rodillas. Mizael no hace ningún esfuerzo por quitar la espada de su cuerpo, simplemente se voltea y me ve, en sus ojos comienzan a formarse lágrimas. Dice algo pero solo mueve sus labios, ya no sale la voz de su boca. Cierra sus ojos y las dos lágrimas que se formaron ahora corren por sus mejillas. Comienza a tambalearse, empieza a perder el sentido trato agarrarlo y sostenerlo entre mis brazos, pero Andariel se a lanzado sobre mi me empuja y caigo.

Volteo a ver hacia donde está Mizael con el miedo de que haya caído, pero se encuentra en los brazos de Andariel. Para mi es un alivio, pero pronto me horrorizo al ver que Andariel vuelve a tomar la espada entre sus manos, se acerca a Mizael y le dice algo al oído, después gira la espada y lo empuja hacia el piso. La espada sale rápidamente y el cuerpo de Mizael ni siquiera llega a tocar el piso cuando ha desaparecido.

- Esta espada no era para él – dice Andariel con una mirada fría y concentrada solo en mi ser.
- Andariel, ¿Por qué lo has hecho? Él te amaba.
- Me ha traicionado, él mismo buscó su muerte.

Lanza nuevamente su espada contra mi, igual que antes la espada rebota sobre mi cuerpo, pero está vez la espada se encuentra unida a Andariel por algún tipo de energía y regresa nuevamente a su mano, en cuanto está en su poder nuevamente la lanza hacia mí. La espada comienza a actuar como si fuera un látigo, dirigido por los movimientos de Andariel. Trato de cubrirme cada golpe con mis antebrazos.

En el rostro de Andariel veo una sonrisa malvada, perversa, unos ojos perdidos por el poder y la codicia. Me doy cuenta que mi hermano se ha vuelto loco, tal vez por la perdida del único ser a quien ha aprendido a amar.

- ¡Andariel! – se vuelve a escuchar la voz del cordero, pero Andariel no se detiene – ya te he dicho que no eres capaz de vencerlo eres débil.

Andariel se voltea hacia el y dirige su ataque contra Él, aparecen tres querubines que detienen su ataque antes de llegar al objetivo, los tres querubines se lanza ahora contra Andariel para detenerlo.

- También nos has traicionado Andariel.

El hijo del Señor dirige una mano hacia los Cielos y de entre las nubes distintos rayos de luz se dejan ver, varias legiones de ángeles comienzan a descender y empiezan a sobrevolar sobre nosotros, lentamente comienzan a aterrizar y se ponen detrás del Cristo. Algunos otros se lanzan contra Andariel para tratar de detenerlo. En eso me dirijo hacia donde está Andariel y comienzo a ayudarlo a pelear.

- ¡No necesito tu ayuda¡ - me grita enojado.
- No puedo permitirlo eres mi hermano.
- Tu y yo no somos nada.

En eso dirige una mano hacia uno de los ángeles que nos atacaba y dijo una palabras, su mano comenzó a brillar y el ángel desapareció, una serie de luces comenzó a correr hacia la mano de Andariel. Volteo a verlo, asustado de lo que acaba de hacer.

- ¿El poder prohibido para absorber energía? ¿Te has vuelto loco? – le digo y poniéndome en guardia hacia él.
- No tengo nada más que perder. ¡En mi mente solo está el deseo de destruirte por todo lo que me has quitado!

Vuelve a invocar el poder prohibido y varios de los ángeles y los tres querubines que habían protegido al hijo de Dios fueron absorbidos por el brillo de Andariel. Los demás ángeles se detuvieron. El arma de Andariel salió disparada entorno suyo, mató a otros siete ángeles, los demás volvieron a atacar.

- Debemos detenerlo – me dice uno de ellos – antes de que se vuelva demasiado fuerte, incluso para ti hermano. – Me toma la mano y deposita en ella la espada del primer ángel que cayó en manos de Andariel.

Todos unidos, como debió ser en un principio, nos dirigimos a atacar a Andariel, pero nuestros ataques fueron en vano, poco a poco, Andariel se fue apoderando del poder de los que una vez fueron nuestros hermanos. Nuevas legiones de ángeles comenzaron a descender pero el poder de Andariel se hizo imposible de soportar.

Ángeles, arcángeles, poderes, querubines, principados, tronos, potestades, virtudes y serafines, todos y cada uno se fueron uniendo contra el nuevo mal del Universo, pero poco fueron nuestros poderes contra el que una vez fue mi hermano. Poco a poco fueron desapareciendo los guardianes de los cielos, lentamente nos fuimos quedando solos los tres. El Cordero, Andariel y yo.

Cuando no hubo nadie mas quien pudiera pelear, el Cristo tomó su cayado con las dos manos y se dirigió al centro de la batalla. Andariel me había dejado hasta el final para acabarme con sus propias manos, pero no esperaba que cuando se disponía a lanzar su espada contra mi, una fuerza detuvo su ataque, esta vez, no había rebotado sobre mi cuerpo, se impactó en algo antes de llegar a mi.

- Suficiente Andariel – dijo el Cristo. – la segunda venida de mi ser fue predicha tiempo atrás cuando el verdadero mal fuera liberado. He esperado este momento hasta que las profecías de los doce Ancianos de los Cielos se hicieran verdad. La locura desatada aquí ha impedido que te des cuenta que los jinetes del Apocalipsis fueran liberados, el falso Mesías ha aparecido, engañando a todos y al final volviéndose contra quien juró proteger.
- Soy mas fuerte que todos, soy más fuerte que mi hermano que se encuentra en el piso y soy mas fuerte que tú, incluso soy mas fuerte que tu padre.
- Tal vez así sea Andariel pero no tomaste en cuenta una cosa, el Mesías destruirá a la bestia. – diciendo esto su esencia entró en mí. Nuevamente el hijo de Dios se había sacrificado por el bien de la humanidad.

viernes 28 de noviembre de 2008

Devotion – Superioridad

Este es el momento, en que dos hermanos, que una vez fueron considerados una buena señal, se enfrentan en un combate a muerte. El buen augurio que significaba sus nacimientos, se ha vuelto todo lo contrario en los últimos momentos de nuestras vidas.

Andariel se lanzó contra mi, con un estoque directo a mi corazón comenzó la guerra por el siglo, Mizael ha desaparecido, todo a nuestro alrededor se ha vuelto oscuro, es como la última vez, solo que en esta ocasión es mi propio hermano el que está frente a mi. Esquivo su ataque con un giro sobre mí, esquivo todo su cuerpo, quedo a sus espaldas, me voltea a ver, con ojos de odio y al ver mi mirada se enfurece mas.

Creía que mi hermano sería superior, creía que Andariel era un ángel superior a mí, un ángel puro, pero en este momento me sentía mejor que él. Andariel se detuvo un momento para analizar sus opciones, se ha dado cuenta que soy alguien capas de darle batalla, yo me siento listo para dársela.

- No puedo creer que seas mejor que yo – me dice mientras baja su espada.
- Andariel, no se trata...
- Perdona hermano creía... – me doy cuenta que se siente mal por la situación, baja su mirada – creía que era mejor que tu, que por eso me habían escogido...

Siento que Andariel ya no quiere pelear, bajo mi espada para acercarme a él y consolarlo, hacerle sentir bien.

- Andariel todo va a estar... - no termino la frase cuando un golpe repentino de la espada de Andariel hace volar lejos mi espada.
- Me han escogido porque conozco los sentimientos humanos, se engañar, se mentir, se como convencer a los demás lo que quiero que crean y conseguir lo que quiero, soy superior a ti hermano.
- Me equivoqué contigo Andariel, creía que eras un verdadero ángel, siempre me sentí inferior a ti, me sentía impuro después de convertirme en demonio, pero te voy a decir algo. En todo mi tiempo que pasé como humano, no actué de forma negativa, amé de verdad sin ver mas allá de si era un humano o si era un demonio, el hecho es que amé y siendo demonio nunca fui peor que tu.
- ¿Me estás diciendo que eres mejor que yo?
- Solo te estoy diciendo que yo nunca le di mi espalda a mis sentimientos, algo que tu si. Allá afuera hay un ser que te ama, que lo dio todo por ti y tú solo lo usaste.
- En mi mente solo está el derrotarte, ya no hay nada más.
- Eso mismo es a lo que me refiero Andariel, estás vacío, no queda nada de ti, nada de lo que una vez fuiste, yo he ganado esta batalla. Venía aquí para morir y dejar que los Cielos triunfaran en este siglo, pero me doy cuenta que se han vuelto tan corruptos y malignos como tú.
- Estás loco, hermano, los Cielos son la verdad, nuestro Señor lo es todo.
- Ya no estoy seguro de eso Andariel.
- Blasfemo, por eso tengo que acabar contigo, no eres nada – Andariel pone su espada en mi cuello, este es él fin, solo cierro mis ojos y espero a que todo esto termine.

La espada de Andariel da un golpe, luego otro, una serie contactos, el ardiente metal de la espada de mi hermano recorre mi cuerpo, finalmente se detiene. Con mi cabeza mirando hacia el cielo, lentamente comienzo a abrir mis ojos, esperando morir por segunda ocasión, esta vez, como el representante de los Infiernos.

La oscuridad que nos rodea ha comenzado a desvanecerse, la luz empieza a regresar, volteo a un lado, para ver si alcanzo a ver a Mizael, ahí está tratando de entrar, pero aún no puede. En eso escucho caer la espada de mi hermano, volteo a verlo, su rostro refleja un miedo que jamás creí imaginar ver, me mira asustado, volteo a ver mi cuerpo y también quedo asombrado, no he sufrido ni un solo rasguño.

Recuerdo cada golpe de su espada contra mi cuerpo, pero no hay señales de ningún contacto. Finalmente Mizael consigue entrar.

- ¿Qué ha pasado? – llega desconcertado, al ver que los dos seguimos con vida y que ninguno de los dos está herido
- No... no lo se – le digo también sorprendido.
- ¿Andariel? ¿Qué ocurrió? – Andariel sigue en shock es como si Mizael no estuviera ahí. - ¿Andariel?
- Mizael – finalmente responde con algo de temor e incertidumbre en su voz. – le he cortado el cuello, mi espada estaba sobre su cuello, le corté el cuello, pero nunca sangró.
- ¿Qué estas diciendo Andariel? – le pregunta Mizael, preocupado mas por Andariel que por mí.
- Nunca sangró, lo volví a intentar una y otra vez, es como si mi espada no tuviera filo, lo corté varias veces y ninguna de ellas sangró. ¿Qué eres hermano? ¿En que te has convertido? Realmente te has convertido en un demonio.
- Andariel – trato de acercarme a él – no se que decirte, no se que ha pasado.
- ¡Algo está mal aquí! – Andariel comienza a perder la paciencia, comienza a elevar la voz - ¡Tú deberías estar muerto! ¡Todo esto debió haber terminado aquí y ahora! ¿Qué eres?
- Andariel, tranquilízate – le dice Mizael mientras se agacha para tomar la espada de Andariel y ponérsela en la mano para que la desaparezca.
- Andariel, la batalla por el siglo ha terminado y tu y yo hemos ganado.
- Te equivocas – se escucha una voz emitida por un rayo de luz que descendía de las nubes.

El mismo hijo de Dios ha descendido, Mizael se arrodilla ante su presencia, Andariel se queda de pie, sin comprender lo que acaban de decirle.

- La pelea por el siglo no ha terminado – vuelve a repetir – el deseo de ambos por esta pelea se ha esfumado por lo tanto la pelea se ha detenido mas no terminado. Andariel, nos has fallado, eres débil, no tienes el poder suficiente para acabarlo. – Andariel lo fulmina con una mirada.
- ¡No es cierto! ¡No me detendré hasta que muera! – Andariel levanta su espada, esta vez si hay sangre manchando su hoja, solo que esta vez tampoco logró alcanzarme con su filo. Solo veo los ojos de Mizael como lentamente se van llenando de sangre mientras que una última lágrima brota de su ojo derecho.

viernes 14 de noviembre de 2008

Devotion – Recuperación

- Esa es la razón, seres humanos, después que regresó a este mundo buscó la forma de volver a ver a su amado y no importaba a quien hiciera daño... Este es su salvador, alguien que solo ve por su bien, por sus intereses. A este ser es a quien han adorado todo este tiempo.
- Mizael, has algo – le suplico pero no me hace caso.
- Ahí no termina todo, él es el último demonio, él vendió su alma a Lucifer y se hizo uno de ellos.
- Andariel, estás llegando demasiado lejos. – le digo mientras me levanto con dificultad de la silla.
- No ser inmundo, estoy haciendo lo correcto, ellos merecen saber que solo has jugado con ellos, que tu única razón para acabar con Lucifer y los suyos fue por venganza, venganza que buscaste por tu amado.
- No lo metas en esto.
- Lo ven seres humanos, un ángel caído ante nosotros.

Las personas lentamente comienzan a salir de la Capilla, asustados. Mizael finalmente se levanta y levanta la mano en señal de que se marcharan todos de ahí. Andariel no tenía nada más que decir. Entonces veo como se eleva por encima de mi y sale también, lo seguimos hacia fuera Mizael y yo, todos están afuera viendo a Andariel volar sobre las multitudes. Eleva los brazos y se dirige nuevamente a todos los que están ahí.

- Dios me ha mandado con una sola misión. Derrotar al último demonio sobre la faz de la tierra. Yo no los traicionaré como ocurrió hace casi cien años. Yo lo derrotaré – apunta un dedo hacia mi. – Mizael sácalo de aquí, no tiene que estar haciendo nada un ser como este en un lugar Santo.
- Lo siento, pero vas a tener que caminar fuera de aquí – Mizael tiene su espada sobre mi empujándome hacia la salida.
- ¿Por que no acabas conmigo de una vez por todas? – le digo a Andariel antes de salir.
- Porque todavía no es el momento, todavía no llega el final de este siglo de demonios que tú entregaste. Hasta el momento en que está marcado por la Ley Divina, entonces encontraras mi espada y esta vez me encargaré que tu reencarnación muera antes que recuperes tu conciencia.

Mizael me acompaña fuera del Vaticano, todos los que están ahí se asustan de mi presencia. Todo por lo que he luchado estos años me fue arrebatado en tan solo un día, no solo he perdido el Vaticano, he perdido mi credibilidad, mi venganza, a mi hermano y a mi amigo.

- Mizael, ayuda a mi hermano a recapacitar.
- Lo haré, por eso estoy con él, para ayudarlo a entrar en razón, para que vuelva a hacer el mismo de antes.
- Gracias.
- Ahora vete de aquí no quiero verte y necesito pensar.

Comienzo a ver un rayo de esperanza en el corazón de Mizael, me doy cuenta que no estoy solo, Mizael está ayudando a mi hermano a su manera, tengo que confiar en Mizael.

Me voy volando de Italia, me dirijo a las montañas, busco una cueva donde ocultarme y para tratar de curarme de la herida de Mizael y de las quemaduras que me causó Andariel. Por fin encuentro una cueva, llego a ella volando con dificultad. Finalmente me acuesto y cierro mis ojos, comienzo a recordar todo lo que me ha pasado en mi existencia.

De la vez que conocí a Yuriel, de la vez que me escogieron para ser el guerrero de la pelea por el siglo, de la vez que encarné como ser humano y que lo conocí a él. De la vez que recordé quien era y cuando supe que era, de lo que nos pasó, de mi odio a Yuriel, de mi amor por Yuriel, del sufrimiento de Luzbel, de Mizael, pero sobre todo recordé a mi alma gemela, del cambió que ha sufrido, de lo diferente que nos hemos vuelto, comienzo a llorar por él.

No se por cuanto tiempo tuve los ojos cerrados pero todos mis recuerdos no fueron por solo unos segundos, fueron semanas y hasta meses, pero de una cosa estaba seguro, el tiempo de los demonios había terminado, lo sentí cuando mi cuerpo humano se extinguió, igual que el anciano del siglo anterior al mío. Mi cuerpo humano había muerto, pero mi cuerpo espiritual seguía con vida.

Abrí los ojos, mis alas estaban limpias, mi piel estaba curada y la herida había sanado por completo, pero sentía algo diferente en mí, sentía que había recuperado algo más que mi salud, busqué dentro de mí, medité un momento más para tratar de descubrir que había cambiado en mí. Lo que descubrí me sorprendió mucho, mi alma... mi alma humana, la había recuperado.

Mi alegría me dio la fuerza para enfrentar mi destino, me levanté del suelo en que me encontraba, estaba listo para enfrentar mi destino con Andariel, esperaba que Mizael lo hubiera cambiado, que hubiera ablandado su corazón, que lo hubiera hecho cambiar de parecer y que entrara en razón.

Pronto lo descubriría, salí de la cueva, extendí mis alas, respiré profundamente y cerré los ojos, disfruté de estar vivo, exhalé y una paz entró en mí, por primera vez me sentí en paz y había olvidado de mi odio contra Dios, mi preocupación por Andariel y Mizael, la tristeza por el amor de mi vida y por el ser que compartió tanto tiempo a mi lado.

Estaba listo, alcé el vuelo y me dirigí al Vaticano, sabía que estaría ahí, esperándome, supe que Andariel también sabía que el tiempo había llegado, pues todo estaba desierto, había preparado todo el escenario para lo que sería la última pelea por el Siglo. Al llegar mi muerte no habría mas demonios y los Cielos habrán ganado para siempre. Desciendo en la Plaza y efectivamente está Andariel y Mizael.

- Te estábamos esperando.

Veo que Andariel no ha cambiado nada. Volteo a ver a Mizael y me hace una seña negativa con su cabeza. Mizael no ha podido hacer cambiar a mi hermano, sigue lleno de odio y rencor contra mi, todo a causa de su orgullo de ángel. En ese momento siento lástima por él y por lo que ha pasado.

- Estoy listo hermano – le digo mientras saco mi espada.
- Empecemos - Andariel saca su espada, ambos estamos listos para pelear.

viernes 7 de noviembre de 2008

Devotion – Jugada

Andariel y Mizael se han ido, la herida que dejó la espada de Mizael ha comenzado a cerrarse, lentamente me incorporo, trato de sentir a Andariel pero su mente me es inalcanzable, salgo lentamente de los Infiernos, tengo que dirigirme al Vaticano a curar mis heridas y a pensar que voy a hacer con el nuevo reto que se me ha presentado.

Pensaba que acabando con todos los demonios llegaría al final de mi venganza pero me he dado cuenta que no fue así, Luzbel fue tan solo un peón mas en este juego que ha diseñado el gran Arquitecto del Universo. Desde un principio ha sido Él, desde que me escogió, desde que puso en mi camino al demonio que se enamoraría de mí y yo de él, desde que Yuriel se enamoró de mí y después murió.

Siempre ha sido Él, mi enemigo nunca fue Luzbel, siempre debí buscar mi venganza en los Cielos, los Infiernos solo estaban plagados de hermanos míos que también sufrieron el terrible juego de un ser, quien más ha sufrido todo esto fue Luzbel. Recuerdo su rostro de alivió, como si yo lo hubiera liberado de una maldición que pusieron sobre él.

Subo al plano terrestre y cuando lo hago todos me ven con miedo, la gente me conoce, me ha visto, pero no de esta manera, mi aspecto debe ser la de un monstruo, trato de pedir ayuda, pero la gente sale corriendo nomás me acerco. Por fin un hombre se acerca.

- ¿Se encuentra bien?
- Necesito llegar al Vaticano
- ¡Por Dios usted es el ángel Papa! ¿Qué le ha pasado su Santidad?
- El último demonio ha muerto, he matado a Lucifer.

Veo incredulidad en el rostro del hombre, veo como este señor comienza a pedir ayuda, yo no puedo escuchar claramente sus palabras porque comienzo a perder mis fuerzas nuevamente, los demás comienzan a acercarse, unos minutos después una ambulancia llega y me cargan en una camilla, me llevan hasta el aeropuerto de la ciudad en la que me encuentro.

El señor que primero me ofreció su ayuda ha seguido a mi lado todo el tiempo, sosteniendo mi mano, reza por mi bien, escucho sus oraciones en mi mente, cierro los ojos para recordar el momento en que Mizael entierra su espada en mi, recuerdo cuando se va con mi hermano, recuerdo la sonrisa malévola de Andariel y recuerdo sus palabras, su odio contra mi.

Horas después por fin aterrizamos, para entonces ya me encuentro un poco mejor y en lugar de una camilla pido que me lleven en una silla de ruedas, el señor sigue sosteniendo mi mano, mientras una enfermera empuja la silla, me suben con cuidado a un automóvil con el emblema del Vaticano, la guardia Suiza está custodiando y partimos rumbo al Vaticano.

Por fin llegamos, todos me están esperando, todos voltean a verme, con recelo, hablando entre si, la enfermera es guiada a través de los corredores hasta mi habitación, pero antes de llegar llega un cardenal corriendo y la detienen, le dice algo al oído a uno de los guardias y este a su vez a la enfermera, esta da la media vuelta.

- ¿A dónde me llevan? ¿Quisiera descansar y recuperarme de mis heridas?
- Lo siento su Santidad pero me han informado que lo están esperando en la Capilla Sextina.
- ¿Quién me está esperando? ¿Qué vaya a verme a mi habitación?
- Lo siento su Santidad fue lo que me dijeron, que lo lleváramos inmediatamente para allá.

Veo en la Plaza de San Pedro una gran cantidad de personas reunidas igual dentro de la Capilla, veo una gran congregación de personas, veo cámaras de televisión y finalmente me doy cuenta quien es quien me espera. Ahí está Andariel hablando con algunos cardenales y arzobispos. Mizael esta hincado en señal de respeto ante Andariel.

- Veo que por fin has llegado – dice Andariel, Mizael abre los ojos y levanta la mirada.
- ¿Qué hacen aquí?
- Su Santidad es una gran dicha saber que ha regresado y estos mensajeros de Dios nos han pedido que reunamos a todas estas personas para...
- Para darle a la humanidad un mensaje – dice rápidamente Andariel – Enciendan las cámaras.

Todos dirigen su atención hacía Andariel, no se lo que se trae entre manos pero se que no ha de ser nada bueno.

- Seres vivos de este planeta, es una dicha para mi informarles que Lucifer ha muerto. – todos los ahí reunidos se alegran, comienzan a rezar, a dar gracias – murió a manos de este ser que está frente a nosotros – me señala y todos voltean a verme – pero...
- ¿Qué haces Andariel? – le pregunto temiendo que diga algo en mi contra.
- Diciéndole a todo el mundo quien es su salvador. Este ser que ustedes ven aquí derrotó a Lucifer no por el bien de la humanidad – se dibuja la sonrisa malvada de nuevo en el rostro de Andariel – lo hizo por culpabilidad, por venganza, por odio.
- Andariel, él hecho es que Luzbel está muerto punto – le digo.
- No, la humanidad merece la verdad de tus acciones… seres humanos, su salvador se sentía culpable porque hace 100 años Dios nuestro Señor lo escogió de entre todos nosotros para pelear por todos ustedes y ¿que paso?
- ¡Andariel! – le grito pero no me presta atención.
- Simplemente que los traicionó a todos ustedes y le entrego a la humanidad a Lucifer y su legión de demonios.
- Eso no es cierto Andariel, tú lo sabes bien, luché y perdí.
- Perdiste porque te enamoraste de tu enemigo, se enamoró del demonio a quien tenía que matar y en su lugar se sacrificó por él y la humanidad quedó condenada por 100 años.

La mano del señor que sostuvo la mía todo este tiempo la apartó, la gente comenzó a verme, comenzaron los murmullos, entre ellos. Volteo a ver a Andariel y veo que ya tenía la mirada fija en mí. Se alegra de cómo me siento en este momento, lo está disfrutando.